Ritmo orgánico

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                                                 El ritmo es la esencia de la vida. El  primer sonido que percibimos es el ritmo del corazón materno en el vientre acuático… todo en el universo es vibración y ritmo…el orden y el caos se suceden rítmicamente co-creando la existencia.

Cuando vivimos a ritmo orgánico, en armonía con los ciclos de la naturaleza y  con las necesidades de nuestro organismo, el estrés no tiene cabida y la salud y la felicidad se hacen más presentes en el acontecer cotidiano.

LAS FASES LUNARES Y LAS ESTACIONES DEL AÑO, son referentes para mantenernos  en ritmo orgánico con las energías del planeta y del cosmos de los que formamos parte.

El modo de vida acelerado y artificial de las ciudades y de los espacios donde predomina  la tecnología, nos aleja a diario de la escucha y de la resonancia natural  que necesita nuestro ser para estar en equilibrio con la vida.

Por esto llamamos la atención sobre la importancia de recordar y actualizar el vínculo del ser humano con los cambios que «ritmicamente» se dan en la naturaleza. Una manera divertida y fácil que facilita esta re-conexión  es la Celebración de estos momentos  estelares como son la Luna llena y Luna nueva, solsticios y equinoccios y festividades de las estaciones como las reconocían nuestros antepasados en todo el planeta.

Asi en la cultura celta tenemos las festividades de Imbolc (invierno), Beltane (primavera), Lugnasad(Agosto) y Samhain (Otoño), además de solsticios y equinoccios. En otras tradicciones y culturas reciben otros nombres, simbolismos o leyendas…más todas tienen en común el reconocimiento de los cambios y cualidades de cada momento y su importancia para la vida.